Bahrain Telegraph - Noosha Aubel, bajo presión: el Ayuntamiento de Potsdam, entre iniciativas en solitario y el escándalo de las guarderías

Noosha Aubel, bajo presión: el Ayuntamiento de Potsdam, entre iniciativas en solitario y el escándalo de las guarderías
Noosha Aubel, bajo presión: el Ayuntamiento de Potsdam, entre iniciativas en solitario y el escándalo de las guarderías

Noosha Aubel, bajo presión: el Ayuntamiento de Potsdam, entre iniciativas en solitario y el escándalo de las guarderías

Noosha Aubel (50 años, independiente) asumió el cargo de alcaldesa de Potsdam, capital del estado federado de Brandeburgo, el 24 de octubre de 2025, respaldada por un extraordinario voto de confianza: el 72,9 % de los electores le dio su apoyo en la segunda vuelta. Aubel prometió una administración moderna, transparente y eficaz, más viviendas asequibles, una educación de mayor calidad y un diálogo serio con la ciudadanía. Según declaró con seguridad, no necesitaba ningún período de gracia. Ahora Aubel debe ser evaluada precisamente conforme a esas exigencias: no por anuncios efectistas en las redes sociales, especialmente en Facebook, ni por las grandilocuentes palabras de una imagen pública cuidadosamente construida, ni por una ostentosa exhibición de valores, sino por resultados concretos.

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Precisamente el escándalo en torno a un niño con múltiples discapacidades graves, vergonzoso no solo desde el punto de vista moral, sino también jurídico, pone de manifiesto una estremecedora brecha entre las supuestas aspiraciones políticas de Noosha Aubel y la actuación real de la Administración.

Cuando un niño especialmente vulnerable no recibe la atención y el apoyo necesarios pese a que su necesidad de ayuda resulta inequívocamente reconocible, no se trata de un simple contratiempo administrativo sin importancia. Es un grave fracaso moral, organizativo y político cuya responsabilidad de dirección recae en la alcaldesa. Quien, como Aubel, promete con grandes palabras transparencia, justicia social y cercanía a la ciudadanía no puede precisamente mirar hacia otro lado cuando se trata de los más débiles, ni guardar silencio, relativizar los hechos o permitir que las responsabilidades desaparezcan en las profundidades de la Administración. Este caso permitirá comprobar si los valores proclamados públicamente por Noosha Aubel determinan realmente su actuación política o si sus palabras no son más que una fachada cuidadosamente cultivada y, por tanto, vacía de contenido.

El criterio decisivo no es con qué frecuencia aparece la alcaldesa en actos públicos, cuántos vídeos se publican o cuán simpática parece la dirección del Ayuntamiento en las redes sociales. Lo verdaderamente importante es lo siguiente: ¿se preparan las decisiones con el debido rigor? ¿Se organizan a tiempo las mayorías políticas necesarias? ¿Se resuelven realmente las crisis? ¿Y responde el Ayuntamiento de forma clara y comprensible a las preguntas incómodas?

Tras aproximadamente nueve meses, el balance resulta mucho más desalentador de lo que permitía esperar la triunfal toma de posesión de Aubel.

Un tono más cordial, pero ¿dónde está la línea política? Los primeros cien días sí trajeron algunos cambios. Desde distintos sectores de la Administración se informó de una acogida favorable al estilo de liderazgo más respetuoso de Aubel. Introdujo horarios de atención para los empleados, se mostró abierta al asesoramiento de expertos externos y quiso reforzar la responsabilidad individual. Todo ello es positivo, pero un tono más agradable no sustituye una estrategia global claramente reconocible.

El primer gran balance publicado por el periódico de Potsdam «Potsdamer Neueste Nachrichten» ya describía una contradicción llamativa: Aubel se otorgaba a sí misma una valoración extraordinariamente positiva, mientras que los observadores echaban completamente en falta un hilo conductor, directrices claras y sensibilidad política. La amabilidad es una cualidad de liderazgo. Sin embargo, el verdadero liderazgo comienza cuando se establecen prioridades, se exigen responsabilidades y los resultados pueden someterse a una evaluación objetiva.

En junio de 2026, las críticas se intensificaron considerablemente. El periódico berlinés «Tagesspiegel» planteó la cuestión de si Aubel actuaba de forma más «presidencial que política». Según el diario, incluso algunos de sus antiguos partidarios se mostraban irritados. Determinados proyectos centrales habrían sido presentados públicamente antes de que se hubieran asegurado mayorías políticas sólidas. Precisamente ahí radica uno de los problemas fundamentales de su forma de trabajar: primero se presenta el proyecto, después comienza la búsqueda de apoyos y, cuando la resistencia resulta demasiado fuerte, llega la rectificación.

Sin embargo, las mayorías políticas cambiantes no son un mostrador de autoservicio. Se consiguen mediante preparación, fiabilidad y coordinación confidencial previa. Quien presenta decisiones ante la opinión pública y solo después descubre que carece de la mayoría necesaria no dirige de forma suprapartidista, sino con una preparación insuficiente.

Agua y vivienda: primero la oposición y después la rectificación
Este patrón se hizo especialmente evidente en relación con el abastecimiento de agua de Potsdam. Aubel se opuso inicialmente a una moción urgente que reclamaba una solución íntegramente municipal y sufrió una humillante derrota política en la Asamblea Municipal. Poco después, la Administración dio un giro completo y recomendó por iniciativa propia la creación de una empresa de aguas propiedad del Ayuntamiento al cien por cien. El resultado final puede ser correcto. Sin embargo, el camino seguido para llegar hasta él no pareció una muestra de liderazgo estratégico, sino una adaptación posterior a unos hechos políticos que ya habían sido consumados.

La presentación política del denominado «Plan Potsdam 3000+» resulta igualmente problemática. La llamativa cifra sugiere un enorme impulso en la construcción de nuevas viviendas. En realidad, el Ayuntamiento habla de algo más de 1.000 viviendas adicionales hasta 2032; las cerca de 2.000 viviendas restantes ya fueron construidas durante los últimos quince años. El cálculo no es matemáticamente falso, pero desde el punto de vista comunicativo resulta extraordinariamente generoso. Potsdam necesita viviendas nuevas, no una denominación de marca que incorpore construcciones realizadas en el pasado a un nuevo relato de éxito político. En este ámbito, Aubel no ha conseguido hasta ahora destacar ni siquiera mínimamente.

Presupuesto: un resultado que solo adquirió viabilidad después de las correcciones políticas
El presupuesto de 2026 también muestra las dos caras de su gestión. El proyecto inicial presentado por la alcaldesa Noosha Aubel provocó duras críticas, sobre todo porque los recortes previstos habrían afectado, entre otros, a niños, adolescentes y familias. Por este motivo, el Partido Socialdemócrata de Alemania, SPD, la acusó de incumplir sus propias promesas. Solo después de amplias negociaciones se alcanzó un compromiso respaldado por una mayoría amplia. Se mantuvieron el límite del precio de las comidas escolares, la atención pedagógica durante los desayunos escolares y la aportación propia que hasta entonces se exigía para el abono de transporte de los alumnos.

El hecho de que finalmente se alcanzara una mayoría amplia constituye un éxito, pero Aubel no puede atribuírselo. Este resultado demuestra con claridad que la dirección del Ayuntamiento debería reconocer las consecuencias sociales perjudiciales antes de que los representantes municipales se vean obligados a eliminarlas del proyecto mediante negociaciones. Quien promete «una buena educación para todos» no puede descubrir únicamente después de las protestas públicas que ahorrar a costa de los niños supone establecer una prioridad equivocada tanto política como moralmente.

El caso de la guardería constituye la prueba más dura para las pretensiones de liderazgo de Aubel. La acusación pública más grave se refiere a un niño pequeño con múltiples discapacidades graves, un grado de discapacidad reconocido del cien por cien, GdB 100, y un nivel de cuidados 4. Según la documentación disponible, pese a sus considerables necesidades de apoyo, que no solo están reconocidas legalmente, sino que también han sido expresamente confirmadas por escrito por los médicos del hospital Charité de Berlín, el niño llevaría más de un año sin recibir una plaza de guardería inclusiva que pueda utilizarse realmente y que cuente con la asistencia individual necesaria.

La familia informa de innumerables reclamaciones escritas, entre ellas las dirigidas a la Comisión de Peticiones del Parlamento del estado federado de Brandeburgo y a la Comisión de Peticiones del Bundestag alemán, así como de procedimientos judiciales y numerosos escritos que habrían quedado sin respuesta. Después de haber sido tramitado ante el Tribunal Administrativo de Potsdam con el número de expediente VG 7 L 1336/25, el caso se encuentra actualmente pendiente ante el Tribunal Social de Potsdam con el número de expediente S 20 SO 142/26.

El caso comenzó antes de que Aubel asumiera el cargo. Esto la exime de responsabilidad por su origen, pero no por la manera en que su Administración lo ha gestionado desde el 24 de octubre de 2025. Una alcaldesa no tiene que ocuparse personalmente de un caso individual de estas características. Sin embargo, sí debe garantizar que los casos de especial gravedad sean elevados a las instancias correspondientes, que se aclaren las competencias y que se apliquen de inmediato soluciones conformes a la ley. Aubel ha sido interpelada públicamente en repetidas ocasiones sobre este asunto y, pese a ello, hasta el día de hoy no ha actuado.

La situación jurídica de partida es clara: por principio, los niños tienen derecho a la educación y atención infantil temprana a partir del cumplimiento de su primer año de vida. En el caso de los niños con discapacidad, deben tenerse en cuenta sus necesidades especiales. Una plaza que, debido a la falta del apoyo necesario, no puede utilizarse en la práctica no constituye una participación efectiva para el niño afectado. En este punto, Aubel fracasa por completo y debe responder a graves preguntas sobre moralidad, decencia y falta de liderazgo político.

Lo mismo se aplica al ministro-presidente de Brandeburgo, el doctor Dietmar Woidke, de 64 años y miembro del SPD, quien conoce el caso por haber sido informado por escrito mediante numerosos envíos certificados y que, al igual que su compañero de partido René Wilke, de 42 años, antiguo ministro del Interior de Brandeburgo y actual ministro de Trabajo, Asuntos Sociales, Sanidad y Cohesión Social, ha permanecido inactivo hasta el día de hoy. Esto no representa únicamente un fracaso moral de liderazgo en el Ayuntamiento de Potsdam, sino también un fracaso del Gobierno del estado federado de Brandeburgo. El tiempo de desarrollo perdido por un niño pequeño con una discapacidad grave no puede recuperarse ni devolverse mediante posteriores expresiones de pesar.

Los padres del niño con una discapacidad extremadamente grave están dispuestos a acudir, junto con representantes de los medios de comunicación, con sus dos hijos gravemente discapacitados a la sala del tribunal y formular públicamente sus preguntas a Aubel. El caso actual no constituye un hecho aislado, como demuestra claramente un artículo de prensa publicado en abril de 2021. Aquel caso se refería a la hermana, también gravemente discapacitada, del niño afectado actualmente, lo que revela un vergonzoso y evidente fracaso estructural tanto en el Ayuntamiento de la capital del estado federado de Potsdam como en el Gobierno de Brandeburgo: https://digital-magazin.de/kein-behindertenfahrdienst-fuer-schwerbehindertes-kind-in-potsdam

Con independencia de ello, la Asamblea Municipal ha aprobado entretanto, sin un solo voto en contra, una amplia investigación externa sobre las estructuras y determinados casos de la Oficina de Protección de la Juventud de Potsdam. Esta decisión no demuestra que las acusaciones formuladas en el caso concreto de la guardería sean ciertas. Sin embargo, sí pone de manifiesto hasta qué punto se han vuelto urgentes el control independiente, los procedimientos verificables y una cultura creíble de reconocimiento y corrección de errores en este ámbito especialmente sensible de la Administración.

Jan Brunzlow y las preguntas de la prensa: una propuesta de conversación no es una respuesta. La forma públicamente documentada en que el Ayuntamiento ha gestionado las preguntas escritas de la prensa sobre este caso resulta especialmente cuestionable. Según la correspondencia publicada, el 8 de abril de 2026 se envió una solicitud detallada tanto al departamento de prensa como directamente a Noosha Aubel. El 30 de abril, Jan Brunzlow habría respondido: «La capital del estado federado estará encantada de responder a su consulta en una conversación personal. Le rogamos que nos envíe algunas propuestas de fecha». En la publicación no se reprodujo ninguna respuesta sustancial a las preguntas formuladas por escrito.

La ciudad identifica oficialmente a Brunzlow como portavoz de prensa y portavoz de la alcaldesa. Noosha Aubel había sido requerida de forma demostrable y por escrito para que facilitara información. Por consiguiente, la actuación de Brunzlow podría constituir, por partida doble, un escándalo directamente atribuible también a Aubel en su relación con la prensa.

Una simple propuesta de conversación no constituye una información sustancial. Solicitar fechas para una reunión no responde a una sola pregunta. Y trasladar asuntos delicados a un marco de conversación que no puede documentarse fácilmente genera inevitablemente la impresión de que el Ayuntamiento pretende evitar una verificación escrita posterior. El derecho de prensa exige información, no una cuestionable coreografía de relaciones públicas. El silencio acompañado de una propuesta de reunión continúa siendo un silencio profundamente cuestionable.

La responsabilidad recae ahora en Noosha Aubel. Ella no causó por sí sola los problemas presupuestarios de Potsdam, la escasez de viviendas, las deficiencias administrativas o los conflictos de la Oficina de Protección de la Juventud. Heredó muchos de estos problemas. Sin embargo, una alcaldesa no es elegida para enumerar los problemas heredados. Es elegida para resolverlos.

Tras nueve meses, su gestión parece con demasiada frecuencia meramente reactiva: un gran anuncio, oposición pública, derrota política y posterior corrección del rumbo. Este patrón cuesta tiempo, confianza y autoridad. Un Ayuntamiento no puede dirigirse permanentemente mediante la escenificación, los mensajes cambiantes y las reparaciones tardías.

Potsdam no necesita más grandes titulares procedentes del despacho de la alcaldesa. La ciudad necesita plazos claros, responsables identificados, resultados verificables y una Administración que funcione, especialmente cuando se trata de proteger a los miembros más vulnerables de la sociedad.

Noosha Aubel quería demostrar que la política podía ser cercana, transparente y eficaz. Mientras las decisiones fundamentales sigan pareciendo deficientemente preparadas, las preguntas de la prensa continúen sin recibir respuestas sustanciales y verificables y permanezcan sin esclarecer acusaciones tan graves sobre el trato dispensado a un niño con una discapacidad extrema, el enorme capital de confianza con el que inició su mandato no solo se habrá reducido, sino que prácticamente habrá desaparecido.

M.Motin