De la Espriella asume en Colombia como aliado de Trump en la guerra contra el narco
El ultraderechista Abelardo de la Espriella asume el viernes como presidente de Colombia decidido a combatir con mano dura a guerrilleros y narcos, en un giro que estrecha lazos con Washington y sepulta las negociaciones de paz.
El abogado millonario de 48 años, de nacionalidad estadounidense y aliado de Donald Trump, tomará juramento en Cali (suroeste), en una ceremonia inusual cerca de territorios bajo dominio de los grupos armados que avivan la peor ola de violencia en una década.
De la Espriella reemplazará a Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda que ejerció en Colombia y quien desconoce la elección de su sucesor por un supuesto fraude electoral que ninguna autoridad ha denunciado.
En el evento previsto para las 15H00 locales (20H00 GMT), De la Espriella jurará para un mandato de cuatro años con la promesa de una "nueva era" en Colombia.
El showman, que se hace llamar El Tigre, se comprometió a poner fin a los frustrados planes de paz de Petro, con organizaciones que trafican cocaína en el país con la mayor producción mundial de esta droga.
De la Espriella asumirá en una zona conflictiva contrario a la costumbre bicentenaria de hacerlo en Bogotá.
Cali, afectada recientemente por atentados guerrilleros, está blindada con el despliegue de 11.000 militares y la activación de un sistema antidrones para proteger a los invitados.
Al evento asistirán una decena de jefes de Estado, delegados de la Casa Blanca en cabeza del fiscal general de Estados Unidos, y varios cancilleres, incluido el de Israel.
"Por los anuncios que ha hecho se nota que va a ser como de una mano fuerte, ojalá que no vaya a haber una nueva violencia", dijo a la AFP Óscar Obando, trabajador informal en Cali de 67 años.
Petro descartó participar, pero sus aliados llamaron a protestas en las principales ciudades luego de perder las elecciones por el margen más estrecho de la historia.
- Con Estados Unidos -
De la Espriella irrumpió en la campaña como un outsider sin partido, conocido por defender narcos y celebridades.
Sus actos fueron espectáculos con fuegos artificiales, discursos detrás de un cristal blindado y un característico saludo militar que adoptó como respaldo a la fuerza pública en la ofensiva contra el narco.
El gobierno saliente advirtió de posibles "actos de terrorismo" el día de la investidura.
La asunción de De la Espriella en Colombia inclina aún más la balanza hacia la derecha comprometida con la guerra antinarco liderada por Trump en Latinoamérica.
El mandatario estadounidense respaldó al abogado, quien le aseguró que Colombia se relacionará como "nunca antes" con Washington.
El nuevo gobierno marca un punto de quiebre en las relaciones de ambos países, tras los constantes choques entre Petro y Trump.
"Vamos a recuperar la soberanía y a proteger a los ciudadanos de la delincuencia y el narcoterrorismo", dijo De la Espriella el domingo en su más reciente alocución.
- Una ofensiva inquietante -
El nuevo mandatario prometió intensificar los bombardeos contra campamentos guerrilleros con apoyo de Israel y Estados Unidos, así como construir megacárceles similares a las de El Salvador.
Su estrategia evoca la estrecha cooperación militar entre Bogotá y Washington de comienzos de siglo, que fortaleció la ofensiva contra guerrillas como las FARC antes del acuerdo de paz de 2016.
Si bien las principales estructuras insurgentes se debilitaron, organizaciones defensoras de los derechos humanos denuncian graves violaciones.
De la Espriella recibe unas fuerzas militares con "capacidad limitada" en número de uniformados y "falta de equipamento" tecnológico, explica a la AFP Renata Segura, de International Crisis Group.
A la experta le preocupa un posible "daño colateral" que afecte a civiles, si se ataca con mano dura a grupos "muy adentrados" en los territorios.
Colombia tiene unas 25.000 personas en armas, según un informe de la Fundación Ideas para la Paz basado en cifras oficiales de 2025.
- "Cambio total" -
"Necesitamos un cambio total", "para Colombia creo que va a ser bueno, hay que apoyarlo para que no haya tanto crimen", dijo Germán Angulo, un contratista de 63 años.
Antes de asumir, el nuevo presidente anunció que cerrará la oficina presidencial de paz y la de derechos humanos como parte de su plan de reducir el tamaño del Estado en un 40%.
En un primer gesto hacia ese bloque de derecha, De la Espriella anunció el mes pasado que romperá relaciones diplomáticas con Nicaragua y Cuba.
F.al-Muharraqi--BT